El presidente estadounidense Donald Trump anunció el viernes ajustes legales para que los productores puedan faenar ganado y vender carne para “quebrar el poderoso monopolio” de los principales grupos frigoríficos.
La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, anticipó en redes sociales algunas acciones en ese sentido. Entre ellas estarán expandir la posibilidad de los productores de vender carne en otros estados, eliminando regulaciones y dando soporte real a los pequeños procesadores.
Desde el año pasado -a instancias de Trump- el Departamento de Justicia comenzó a investigar posibles conductas monopólicas en la industria frigorífica.
Durante la pandemia el Congreso estadounidense aprobó fondos para aumentar la capacidad de faena comprometiendo US$ 1.000 millones.
El anuncio de Trump se dio luego de aprobar la exoneración de aranceles a la importación de 300.000 toneladas de carne vacuna por 90 días para bajar los precios internos.
Y se da en un contexto del menor stock de ganado vacuno en más de 70 años que llevó a los grandes grupos frigoríficos a cerrar plantas. Si bien se dio una mejora reciente en los márgenes de la industria, los números han estado en rojo en más de un año.
La firma Sterling Beef Profit Tracker proyecta para 2026 un margen negativo de la industria de US$ 215 por cabeza.
En sus declaraciones durante la última semana Trump destacó que los cuatro principales grupos frigoríficos concentran entre el 80% y 85% de la faena. Se trata de JBS, Cargill, Tyson Foods y National Beef (MBRF).
Sin embargo, las cifras relevadas por Sterling Marketing indicó que en 2025 estos cuatro grupos concentraron el 75,8% de la actividad. Y que esa concentración fue bajando del 80,4% en el 2015 al 78,2% en 2022 hasta el 75,8% del año pasado.

















