Y esto se dio en un contexto de baja en la oferta interna de carne magra lo que llevó a un fuerte incremento en las importaciones para abastecer la demanda.
Así surge del análisis del analista Derrell Peel, especialista ganadero de la Universidad de Oklahoma.
En su reporte el Peel destacó que el año pasado la producción de carne vacuna cayó 3,6% con un crecimiento de las importaciones que sostuvo el consumo per cápita en 59,8 libras anual.
Para el economista la producción de carne vacuna retrocedería entre 3% y 4% este año previendo un descenso en el consumo a pesar de un aumento adicional de las importaciones.
En 2025 el consumo de carne picada fue de 28,6 libras per cápita con un aumento de 0,6 libras respecto al año anterior. El consumo del resto de la carne vacuna cayó 0,44 libras hasta 32,1 libras.
En la siguiente gráfica se muestra la evolución del porcentaje del consumo de carne picada sobre el consumo total de carne bovina.
Peel recordó que en los últimos 20 años las importaciones representaron -en promedio- el 25% de la producción de carne picada. En 2025 ese porcentaje creció hasta el 38,7%


















